Tiempos sin escribir algo por estos lares...
Con qué admiración he visto el partido de ayer entre Rafael Nadal y Juan Martín del Potro. Dos grandes en la pista, talentosos como pocos, trabajadores como muy pocos.
Y es esto precisamente lo que hace grandes a las personas, organizaciones, naciones, entre otros. El trabajo y la constancia.
Cuando se está frente a ejemplos claros de este tipo, no queda más que aplaudir, admirar y replicar intentando estar a la altura.
Hasta cuándo nuestros valores o ejemplos a seguir continuarán siendo los "mentecatos enlatados" de políticos y personajillos televisivos, tipo Jersey Shore, que se convierten en referencias de comportamiento y aspiración de masas. Hasta cuándo el: ¡Qué vivo/listo que soy!
Las referencias tendrían que ser: el Maestro Abreu, Gustavo Dudamel, Rafael Nadal, Jimmy Wales, etc, etc... Lo más irónico, es que ejemplos positivos -como estos- hay en el mundo como arena en el desierto.
Entonces, ¿por qué insistimos en seguir siendo personajillos? Podemos ser más grandes que eso, debemos ser más grandes que eso...